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JOHN LOUIS EMIL DREYER
El 13 de febrero de 1852 nace en Copenhague con el nombre de Johan Ludvig Emil Dreyer, quien llegara a ser un distinguido astrónomo e historiador de esta ciencia de nacionalidad Danés-Irlandés.
Su familia es de reconocida tradición militar: su abuelo fue oficial del Ejercito Napoleónico a las ordenes del Mariscal Davoust, en tanto su padre, Teniente General John Christofer Dreyer, sirvió con honores en la guerra de Schleswig-Holstein en 1864 y, posteriormente, llego a ser Ministro Danés de Marina de Guerra.
En la escuela, donde estudio por doce años a contar de los cinco, se mostró como estudioso, industrioso y con gran capacidad para la historia, matemática y física. Es aquí donde a la edad de catorce años llego a sus manos un libro que describía la isla de Hven y el observatorio de Tycho Brahe; fascinada su mente sensible decide ser “astrónomo y... nada mas que astrónomo”. A esto debemos agregar sus visitas al Observatorio de Copenhague en donde las conversaciones con el Observador Profesor Schjellerup hace crecer el entusiasmo por su ciencia favorita y, gracias a esa asesoría buena e inteligente, se moldea su mente científica; son visitas mensuales de un par de horas de las que su madre le ve regresar lleno de entusiasmo.

En 1869 Dreyer ingresa a la Universidad de Copenhague, en donde por cuatro años estudia lógica, luego astronomía incluyendo teoría de funciones y geometría analítica, calculo diferencial e integral, y mecánica analítica; asiste a las clase de astronomía de d’Arrest, Director del Observatorio y guía de sus estudios. Debemos imaginar el contentamiento que debió embargarlo cuando en 1870 se le entregó una llave del Observatorio, y acceso libre a los instrumentos; hizo un acabado estudio del Circulo de Transito Pistor y Martins, determinando los errores de sus graduaciones, tarea que le servirá a futuro al encontrar un instrumento del mismo fabricante en Dunsink.
Luego de publicar algunos artículos de divulgación astronómica, y la critica a un libro sobre Tycho Brahe, tema que durante toda su vida cautiva su interés, a pedido de d’Arrest estudia la trayectoria de un cometa publicando su primer trabajo de corte científico: “On the Orbit of the First Comet of 1870”. A comienzos de 1874 su atención se vuelca a un tema de importancia capital en la observación astronómica: los errores personales, y por ello cual recibe de premio una medalla de oro.
Luego de obtener el doctorado en la Universidad de Copenhague en 1874, con 22 años, deja Dinamarca y viaja a Irlanda para ocupar el cargo de Asistente de Lord Rosse (hijo y sucesor del Lord Rosse que construyo el gran telescopio conocido como el Leviatán de Parsonstown) en el Castillo de Birr en Parsonstown. De sus varios trabajos, destaca el referido a los errores personales en las observaciones de tránsito: una historia exhaustiva del tema junto a una detallada investigación de los varios métodos usados en registros visuales, auditivos y cronométricos. Desarrolla la ecuación personal descubierta por Bessel, los métodos instrumentales diseñados para determinar la influencia de dichos errores, expandiendo el análisis a estrellas artificiales. En definitiva, presenta el estado del arte hasta 1876.
Es en el Castillo de Birr que Dreyer llega al mundo de las nebulas y cúmulos, al que dedicara buena parte de sus afanes.
En 1878 se traslada a Dunsink, donde esta el Trinity College Observatory de la Universidad de Dublín del cual será asistente y quedara a cargo de un instrumento ya conocido, el Circulo Meridiano de Pistor y Martins.

En 1882 obtiene el cargo de Director del Armagh Observatory donde estará hasta su retiro en 1916. Sus esfuerzos iniciales son dedicados a reducir las observaciones del anterior Director, y a publicar el Second Armagh Catalogue de 3.300 estrellas para la época 1875, donde incluye muchas de sus observaciones.
En 1886 se le sugiere fundir los tres catálogos en boga, cosa que acepta y a ello se dedica, con el entusiasmo e incansable dedicación que le caracterizan, produciendo en 1888 el New General Catalogue of Nebulae and Clusters, con 7.840 nebulas para la época de 1860, en esencia el de Sir John Herschel, revisado, corregido y aumentado. A el seguirán dos Index Catalogues of Nebulae and Clusters, el primero con 1.529 objetos encontrados entre 1888 y 1894, el segundo con 3.857 objetos encontrados entre 1895 y 1907.
Mientras se dedica al trabajo, someramente descrito en estas líneas, Dreyer realiza una serie de observaciones micrométricas de nebulas y estrellas vecinas, que son presentadas a la Royal Irish Academy en 1893 y corresponden a las posiciones de 100 nebulas para la época 1890 obtenidas con el refractor de 10” de Armagh, usando un micrómetro de hilos iluminados.
Muy pocas ramas de las ciencias disponen de un capital literario tan extenso como la astronomía. Desde los griegos, los árabes, y los filósofos europeos de la Edad Media, la literatura es voluminosa siendo el monumental trabajo de Deslambre un notable ejemplo de un intento por crear una historia de la astronomía, desde sus albores hasta fines del siglo XVIII. Las restantes investigaciones iluminan retazos de un vasto quehacer donde Dreyer destaca gracias a su rara erudición, contribuyendo en base a la larga y paciente exploración de poco conocidos autores para aclarar dudas y eliminar muchos errores del saber común.
Ya se menciono el impacto que tuvo en su elección de la astronomía, como eje central de su vida, el temprano “hallazgo” de Tycho Brahe, que le llevo a explorar la vida de este grande de la ciencia y, tal como la atención que emana de sus nebulas se vuelca en las estrellitas vecinas, dedicar el “ocio” de su actividad formal su historia. Hurgando en la obra y correspondencia de Tycho recorre una hiedra que se extiende pasando de uno a otro científico para terminar pudiendo entregar su contribución: una exhaustiva visión de la astronomía del siglo XVI.
Su obra magna es la edición completa de los trabajos astronómicos y la correspondencia del gran astrónomo danés, evolucionando de un amor de niño a una obra publicada por el Carlsberg Institute de Copenhague; a ello debe agregarse dos extensas Introducciones, la primera escrita en Armagh en 1913, la segunda en Oxford en 1925, ambas traducidos al latín por Raeder.
En 1881, en asociación con Copeland, comienza la publicación de Copernicus, concebida como un medio de comunicación internacional en temas especializados tal como su “A New Determination of the Constant of Precession”, para lo cual utiliza el catalogo de Lalande de Histoire Céleste reducido a 1800, y el de Schjellerup para 1865, lo que implico el uso de muchas estrellas débiles; recibe palabras de encomio de Newcomb quien hace notar no solo el trabajo concreto sino también el valioso recuento histórico acerca de previas determinaciones de dicha constante. Por desgracia, y por falta de apoyo, Copernicus desapareció de la circulación en 1884 al cabo de solo tres volúmenes.
En 1906 Dreyer publica su History of the Planetary Systems from Thales to Kepler, donde refuta la afirmación que Tales sabia de la forma esférica de la Tierra, o que Pitágoras enseñaba el movimiento de nuestro planeta en torno al Sol, y varias otras afirmaciones erradas. Obviamente esta tarea obliga a un gran esfuerzo de investigación, respaldada por una copiosa referencia a otras autoridades.
En 1910, cuando la Royal Society y la Royal Astronomical Society decidieron preparar una edición completa de los trabajos de Sir William Herschel, Dreyer como miembro del comité nombrado se encargo de compaginar el material, corregirlo, compaginarlo, y controlar su impresión, a mas de contribuir con una memoria introductoria sobre la vida y trabajos de Herschel, usando material recolectado por el mismo.
La calidad y abundancia de su aporte a la astronomía y su historia lo hace merecer la Gold Medal de la Royal Astronomical Society, el máximo honor que ella otorga. En la ceremonia destacan los conceptos empleados para referirse a su trabajo sobre la constante de precesión:
“Tal empresa requiere el mayor grado de habilidad, conocimiento, y laboriosidad, y creo que no existe un mayor encomio para lo logrado que la madura y reiterada aceptación de Newcomb”.
Dreyer es elegido miembro de la Sociedad el 12 de marzo de 1875, perteneciendo por muchos años a su Consejo, y siendo presidente por dos años, periodo en el cual presento la Gold Medal a Eddington por sus investigaciones sobre Corrientes estelares, constitución de las estrellas, y sobre la Relatividad General, además puso de manifiesto que, habiéndose publicado los trabajos de muchos astrónomos del pasado faltaba hacerlo con los de Isaac Newton el mayor de ellos. A modo de semilla para emprender la tarea discute y publica sus investigaciones acerca de la obra de Newton, desde el punto de vista histórico, analizando los cambios y alteraciones sufridas por los Principia en sus sucesivas ediciones.
De 1923 data la History of the Royal Astronomical Society en conmemoración de su centenario, donde contribuye con Turner el periodo 1830 a 1840 y 1880 a 1920. Como colaborador habitual del Monthly Notices recordamos su ultimo trabajo: “The Original Forms of the Alfonsine Tables”, aclarando ciertas dificultades de interpretación.
Aparte de muchos trabajos publicados deja Dreyer cinco volúmenes de notas manuscritas, con copiosas notas escritas de sus lecturas, incluyendo extractos, y comentarios de libros y manuscritos muchos de ellos poco conocidos.
Luego de haber vivido el tiempo estatutario en Irlanda, obtiene en 1885 el Certificado de Naturalización como ciudadano británico; en 1916 se retira y, con su esposa Kate, parte a radicarse en Oxford, en cuya Bodleian Library encuentra el material y las facilidades que requiere para sus investigaciones históricas. Aquí, junto con trabajar en la edición en 15 volúmenes de los trabajos de Tycho Brahe el ultimo de los cuales vio la luz después de su deceso, recibe el grado honorario de M. A., antes del cual había obtenido el D. Sc. en Belfast.
Para fines de 1925 su salud muestra claros signos de deterioro, como culminación del gradual estado depresivo que siguió a la muerte de su esposa en 1923. Ahora no se veía posibilidad de recuperación y por meses llevo su enfermedad con paciencia y buen humor continuando, dentro de posible, con algunas presentaciones e investigaciones hasta que el 14 de septiembre de 1926, a la edad de setenta y cuatro años, murió apaciblemente en Oxford.
De su matrimonio con Kate, hija de John Tuthill de Kilmore, tuvo una hija y tres hijos los que siguiendo la tradición militar de su padre tuvieron grados de Coronel, Contralmirante y Mayor. Hoy queda como recuerdo material un cráter lunar con su nombre.
Al resumir la carrera científica de un hombre tan especializado como Dreyer, mucho de lo que excita nuestra admiración, como su sabiduría y erudición, debe necesariamente ser dejado de lado. Dotado de un profundo conocimiento matemático, definido por Sir John Herschel como el criterio de un astrónomo, del dominio de lenguajes clásicos y modernos, y una notable devoción por alcanzar los mejores resultados posibles, tenia los recursos que le permiten enriquecer la astronomía en varios modos.
Fue querido por sus muchos amigos merced a su carácter amigable y comedido, y su perdida fue grandemente sentida por el mundo astronómico y por todos quienes le trataron directa o indirectamente.
León Villán E.
(Socio 849) |