Recuerdos del Pasado (Ene 17)

RECUERDOS DEL PASADO

MUERTE EN EL CABO  

 ene 17 astronautas           El 27 de Enero de 1967, un incendio de origen nunca claramente explicado se incrementó violentamente por el interior de una capsula Apollo tripulada por tres astronautas durante una operación de prueba de lanzamiento, a causa de la atmosfera de oxígeno puro en uso.

Allí murieron los astronautas Virgil I. Grissom (comandante), Edward H. White II (Senior Pilot) y Roger B. Chaffee (Pilot), esencialmente por fallas cardiacas causadas por el monóxido de carbono y humo que reemplazo al oxigeno ya consumido, y no por las quemaduras sufridas, en general de tercer grado y afectando un tercio de sus cuerpos de las que pudieron haberse recuperado.

ene 17 prueba de altura

Impresionante fue el cuadro que recibió al equipo de rescate cuando, al cabo de cinco minutos de labor pudo abrir la capsula:

El fuego había fundido el nylon de los trajes espaciales de Grissom y White y los tubos que les conectaban al sistema de apoyo vital. Grissom se había quitado las correas de seguridad y yacía en el piso. Las correas de White se habían quemado, y se le encontró justo bajo la escotilla supuestamente en un intento por abrirla que fallo debido a la gran presión interna. Chaffee estaba amarrado en su asiento a la derecha, cumpliendo con el procedimiento que le asignaba mantener las comunicaciones hasta que White abriese la escotilla. Debido a las largas bandas de nylon fundido que pego los astronautas al interior de la cabina, el trabajo de sacar los cuerpos tomo unos 90 minutos.

ene 17 drawingene 17 capsula despues

La tragedia siguió a la detección de un incremento momentáneo de un voltaje para, nueve segundos más tarde (23:31:04,7 GMT), oírse a Grissom exclamar “Hey” o “Fire”, y concluir un poco más tarde con unos 5 segundos de comunicación de White que finalizó con un grito de dolor…

La intensidad del fuego alimentado con oxígeno puro hizo subir la presión a 29 psi (libras por pulgada cuadrada) rompiendo las paredes internas del Módulo de Comando. Llamas y humo surgieron poderosas  desde el interior para invadir los dos niveles de la estructura de servicio del pad. Calor intenso, humo espeso, y máscaras apropiadas para gases tóxicos, no para humo, frenaron los intentos del personal por rescatar a los tripulantes. Además latía el temor de la explosión del Módulo, y que el fuego iniciase la ignición de los cohetes solidos de escape que de seguro les hubiese incinerado, y posiblemente destruido el pad.

Las causas principales que contribuyeron a la catástrofe fueron identificadas como:

  • Una fuente de ignición probablemente relacionada con “alambrado vulnerable conductor de potencia de la nave” y “cañerías vulnerables portadoras de combustible y líquido enfriador corrosivo”.
  • Una atmosfera de oxígeno puro a una presión superior a la atmosférica.
  • Una cabina sellada por una puerta de escotilla que no podía ser quitada a presión elevada.
  • Una extensa distribución de materiales combustibles por la cabina.
  • Inadecuada preparación de emergencia del personal encargado de rescate o asistencia médica.

Era la misión AS-204, la primera tripulada del programa Apollo de los Estados Unidos, bautizada Apollo 1 por los astronautas, que nunca cumplió su meta de volar el 21 de Febrero de 1967, en la primera prueba de lanzamiento que incluía a la capsula Apollo (Modulo de Comando) con el Modulo de Servicio y la Torre de Escape.

La capsula en cuestión designada CM-012 fue enviada el 26 de Agosto de 1966 por la empresa North American Aviation (NAA) al Kennedy Space Center (KSC) bajo un Certificado de Vuelo condicional, con 113 cambios de ingeniería incompletos para concluirlos en el Cabo, y un total de 623 cambios realizados después de la entrega.

Grissom estaba frustrado con la incapacidad de los ingenieros del simulador de entrenamiento para mantenerse al día con los cambios que se realizaban en la nave. Más aun, a pesar de las quejas de los astronautas, no se pensaba en la posibilidad de un incendio al extremo que en su interior existían muchas partes fabricadas con materiales combustibles o inflamables, y elementos artesanales usados por los instaladores y los mismos astronautas, tales como mallas de nylon y tiras de velcro útiles en retener objetos que caían durante la instalación o para mantener piezas y herramientas; un ingeniero de NAA había descrito el interior del módulo como “Velcro muro a muro”. La inflamabilidad de este material había sido cuidadosamente probada en una atmosfera de oxígeno puro a 5 psi, solo después del desastre se verifico que a la presión usada de 16,7 psi se quemaba con espectacular rapidez.

En esta tragedia, uno de muchos que cargaron con culpa de por vida, fue Joe Shea, joven y prometedor Apollo Program Manager, que batallaba con su equipo para resolver problemas que iban desde un sistema de control ambiental que había estallado en llamas durante una prueba, hasta indicios de que cuando los estanques de propelente del Módulo de Servicio eran presurizados podían explotar, entre los cuales el exceso de velcro y mallas de plástico en el Modulo de Comando no pasaron más allá de su orden: “revisen ese maldito modulo y asegúrense de quitar el velcro y todo otro material inflamable”. Su pecado: no verificar que se cumplía con ella, y no aceptar la invitación de Grissom para ir en persona a revisar la situación.

ene 17 Dumbarton

Después del desastre Shea cayó en una profunda depresión, sufriendo lo que algunos llamaron colapso nervioso. En la primavera de 1967 fue transferido a la sede central de NASA donde se encontró a sí mismo, como escribiría más tarde, errabundo por los jardines del  Dumbarton Oaks de Washington, “solo, con una vida que deseaba hubiese concluido con los tres astronautas”. Aun después de dejar la NASA para volver a la industria privada, el accidente le atormentaba. Se sentaba de noche en su cuarto de estar e iba una y otra vez repasando en su mente los eventos.

El origen del incendio se remonta a 1959 cuando NASA y McDonnell Aircraft diseñaban la capsula monoplaza Mercury. El problema de tener una atmosfera respirable de nitrógeno oxígeno a la presión de 14,7 psi (normal a nivel del mar) se complicaba ya que mantenerla en el vacío del espacio requería una capsula muy pesada para el cohete Atlas disponible. Además que mantener la proporción de sus elementos requería capacidades más allá de los sensores disponibles. Finalmente se postuló una atmosfera de oxígeno puro a 5 psi.

Dicha solución era adecuada en el espacio, pero en tierra se adoptó la presión y composición de la atmosfera normal para la cabina, y oxígeno puro a baja presión para el traje del tripulante. Esto se consideró adecuado hasta que un piloto de prueba de McDonnell se desvaneció durante una prueba el 21 de Abril de 1960, debido a que el aire a presión elevada se introducía lenta, indetectable y fatalmente en el lazo de alimentación de oxigeno del piloto, haciendo que el nitrógeno le llevase a perder el conocimiento. Se llegó a la única solución posible en la época: cabina y piloto con oxígeno puro a 15 psi; los cálculos indicaban que con el volumen de la Mercury, y más tarde la Gemini, no existía suficiente oxígeno para avivar una combustión fatal. Este estilo será aplicado casi en forma automática en la capsula Apollo, sin considerar que por su volumen el oxígeno puro duraría lo suficiente como para producir la desgracia que termino lamentándose.

Solo se tiene noticias de una prevención al respecto para el vuelo de la Gemini 7 a fines de 1965 cuando sus tripulantes: Frank Borman y Jim Lovell, preparándose para su maratón orbital de dos semanas, durante la cual deberían quitarse los trajes espaciales, dieron vueltas en torno a cómo extinguir un incendio, no pudiendo llegar un mejor, aunque no probado método, que usar la pistola de agua con la que hidrataban sus comidas.

ene 17 rezando

Otro “signo del destino” fue la opinión de Schirra a Grissom una vez concluida una prueba de altura: “No hay nada malo que yo pueda indicar de este vehículo, pero es que me hace sentir inconfortable. Es que hay algo en él que no me luce bien”, concluyendo con la recomendación de que se retire al primer signo de problemas.

Si bien se sabía del peligro, se le evitaba eliminando las chances de que surgiese una llama en la cabina. El problema, al parecer, fue que quienes debían evitarlo no apreciaron el desastre que causarían.

Sin encontrar el origen de la ignición que causo el desastre, se ubicaron varios “detalles” que de seguro pudieron contribuir:

  • Evidencia de varios arcos eléctricos en el interior de módulos.
  • Se notó un alambre de cobre enchapado en plata que pasaba a través de la unidad de control ambiental cerca de la butaca central, sin su aislación de teflón y erosionado por la repetida operación de una pequeña portezuela de acceso.
  • El punto débil en el alambrado, antes descrito, corría cerca de una unión en una línea de enfriamiento de etileno glicol/agua que había sido propensa a tener pérdidas. Se descubrió en Mayo de 1967 que la electrolisis de la solución de etileno glicol con el ánodo de plata es capaz de causar una violenta reacción exotérmica, encendiendo la mezcla etileno glicol en la atmosfera de oxígeno puro del Módulo de Comando. En el Illinois Institute of Technology se confirmó el peligro asociado a alambres enchapados de plata, pero no de cobre puro o enchapados de níquel. En Julio se ordenó a NAA y Grumman asegurarse que ningún contacto eléctrico de plata o enchapado en plata existiese en la vecindad de posibles derrames de glicol en el navío Apollo.

ene 17 los jefes

Después del incendio, NASA y sus contratistas ejercieron esfuerzos casi sobrehumanos para rediseñar la nave Apollo. Una escotilla de una pieza garantizaba la escapatoria rápida, nuevos materiales, incluyendo una variedad de Velcro, incombustible a 5 psi de oxígeno puro; se evitó la atmosfera de oxigeno antes del lanzamiento, usando una mezcla de 40% de nitrógeno y 60% de oxígeno a 16,7 psi que durante el lanzamiento se iba expulsando para terminar con una de oxígeno puro a 5 psi; se reemplazó el nylon usado en los trajes de Block I por tela Beta, no inflamable resistente a derretirse hilada con fibra de vidrio y recubierta con Teflón; los materiales inflamables fueron reemplazados con versiones auto-extinguibles; cañerías y alambrados fueron cubiertos con aislación protectora. Las cañerías de aluminio se reemplazaron con tubos de acero inoxidable usando uniones soldadas dentro de lo posible.

ene 17 arlington

La malograda capsula era del modelo designado Block I, correspondiente al primer modelo cuya construcción inicio la NAA en 1961 cuando se suponía que se llegaría a la Luna en vuelo directo y no con el paso intermedio de orbitarla para descender con un módulo lunar, no teniendo por tanto la capacidad de unirse a otro vehículo.

En 1963, cuando se cambió a la modalidad de llegar a la Luna orbitándola para luego bajar a ella, NASA decidió continuar con una segunda versión Block II, la única capaz de llegar a la Luna, incluyendo mecanismos de acoplamiento, reducción de peso y que, luego de las duras lecciones aprendidas con Apollo I, que revelo series fallas de diseño, defectos de construcción y manutención, que se estaban “propagando” a la nueva serie, debió ser rediseñada. Block I adecuadamente corregida, continúo usándose  en vuelos de prueba no tripulados con los Saturno 1B y Saturno V.

En definitiva se fabricaron y usaron 13 CSM (Command & Service Modules) Block I y 23 Block II, de los cuales 7 llevaron tres astronautas a volar en torno a la Luna con dos de ellos llegando a la superficie de nuestro satélite natural, tres llevaron tripulantes al Skylab, y uno participante del proyecto Apollo Soyuz, y otro más para respaldo o rescate de ese proyecto.

ene 17 pad

Terminamos el recuerdo de esta tragedia con otra que pudo ser: Apollo 13, donde la explosión de un tanque de oxigeno en el módulo de servicio lo dejo inhabilitado de llegar a la Luna limitándose  a circundarla para, afortunadamente, “regresar a casa”.

León Villán Escalona

(Socio 849)